lunes, 11 de mayo de 2009

La derecha contra el Estado


"La derecha española, a diferencia de las europeas, jamás ha acabado de aceptar las reglas del juego democrático (....) la única derecha civilizada de España está en el PSOE"
"Allá donde los sectores capitalistas se encuentran con un pueblo inculto, poco partidario del pacto y la negociación, son más autoritarios, y de ahí las formas tan primitivas y poco democráticas del PP, tanto en los ocho años de Aznar y como en los cuatro de oposición posteriores." (...) "Hay que tener en cuenta que la clase media española es la más inculta de Europa, porque no ha tenido escuelas dignas y ha padecido el monopolio de la Iglesia en la enseñanza"
"la derecha, por definición, es apolítica, es ese conjunto de personas con poder económico al que no le interesa la política porque no le interesa el bien común, sino sólo sus intereses particulares (...) Por tanto, la reacción del pueblo es luchar por imponer un Estado, un conjunto de leyes que regulen ya haga posible la justicia social"
"toda su idea es que la gente no vote y la abstención es una forma de no democracia. Conseguir que la gente no vote o aprovechar los males del país para ir contra el Gobierno, como hizo el PP en el caso del proceso de paz del País Vasco o ahora con la crisis" (...) Mientras no se refunde, su estrategia es la de provocar la abstención y, en ese sentido, la corrupción en sus propias filas ayuda, porque esparce el asco por la política. Ellos cuentan con un sector de votantes fijo, con una fidelidad del 84% por el 68% de los socialistas." (...) La extrema derecha puede ser peligrosa en tiempos de crisis porque puede crear un populismo fascista. Y recordemos que el PP necesita esos votos para ganar al PSOE"
Todo esto, resumido aquí, decía ,José Antonio González Casanova, Catedrático de Derecho Constitucional, en una reciente entrevista en la prensa. Es autor de el libro "La derecha contra el Estado. El liberalismo autoritario en España 1833-2008"
La poca cultura, el pasotismo, el miedo y la ignorancia de la gente son los que permiten el ascenso al poder de los déspotas. En algunos casos, en pleno siglo XXI, nosotros en vez de evolucionar hacia una sociedad mejor, vamos para atrás como los cangrejos: vamos hacia el siglo XIX cuando la gente en España, gritaban "¡¡biban las caenas¡¡" (sic)
Pocos déspotas quedan ya en el mundo que se impusieron por la fuerza y por los crímenes; ahora somos nosotros los que permitimos que nos pongan las cadenas pasando de ir a votar o votando irresponsablemente por ellos. Hitler en Alemania empezó ganando elecciones; es como si en USA, un negro votara a un miembro del Ku Klux Klan ; un inmigrante o un intelectual votara en Italia a Berlusconi, o un currante en España votara por alquien en contra de sus derechos e intereses, tirándose piedras sobre su propio tejado.