miércoles, 24 de noviembre de 2010

El Tren de la Memoria

En este advenimiento neofascista que día tras día deja asomar la patita  o actuan "sin complejos", los partidos conservadores y de ultraderecha utilizan un discurso racista y xenófobo: El partido Republicano y el movimiento Tea Party en USA; los partidos neofascistas de Berlusconi; Le Pen -y Sarkosí-  en Francia ... Populismos tóxicos a la captura del voto. Votos que  provienen de barrios altos y pijos, pero se da la paradoja de que  cada vez más provienen de los barrios bajos y obreros, lo que explica el avance de la ultraderecha en Europa por el gran poder mediático de agitación, propaganda y desinformación de masas. Un germen que asusta. La antesala del fascismo. Hay precedentes en la historia del pasado siglo. 
En España el discurso racista y xenófobo está en el PP. Ejemplos recientes: reparto  de folletos de "no queremos rumanos" en un mercado de Badalona, éste y éste otro. Un tour por los barrios en busca del voto del miedo y/o el odio al inmigrante. Demagogia y populismo para conquistar los distritos rojos.  Agitación y  propaganda a través de las nuevas tecnologías: + las Nuevas Generaciones del PP encargó un video-juego para que una de sus candidatas desde una gaviota disparaba contra inmigrantes: A la caza del inmigrante, mientras más elimines, más puntos, y un avance a un nivel superior...hasta la solución final. El salvador de la patria y la pureza de la raza y la sangre, un héroe, en este caso heroina : Rescate Alicia Croft
Así no es extraño que ocurran cosas como ésta: "Mamá, me llamaban extranjero" Desde el comienzo de los tiempos la historia del mundo ha sido la historia de las migraciones. Nos hemos ido moviendo desde que apareció en primer hombre erguido en Africa durante millones de años: todos, absolutamente TODOS hemos sido y somos emigrantes. USA  ha sido y es un país forzado por inmigrantes; los padres fundadores de la nación eran europeos; la población de raza negra son decendientes de los esclavos africanos; tan sólo en New York hay  más irlandeses que población tiene Irlanda; en las grandes ciudades hay barrios enteros de chinos, hindues, latinos... En el resto de américa tambien: franceses, holandeses, italianos, españoles...hemos cambiado de barrio, pueblo, ciudad, región ,país y continente para buscarnos o mejorar las condiciones de  vida. 
"Triste época la nuestra. Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio." 
El periodista y escritor Rafael Torres publicó Adios mi España querida (2009) una recopilación de historias de emigrantes españoles. La escritora Almudena Grandes   utiliza también la Narrativa  para contar una  historia sobre un inmigrante rumano en España titulado Los Silencios del Extranjero :
"Llegaron a España hace doce años, cuando las vacas reventaban de puro obesas, y desde el primer momento intuyeron que iban a quedarse. Los dos eran entonces muy jóvenes, emprendedores, capaces, valientes, y no dudaron en abandonar su país. Tan verde. Tan hermoso. Tan atrasado 
No es que no echaran de menos Rumania, y aún más Transilvania, la región donde habían nacido, un paisaje dulce de lomas suaves, alfombradas de hierba y coronadas por basílicas ortodoxas de doradas cúpulas, los Cárpatos al fondo, una fotografía digna de un cartel turístico en cada recodo de cada carretera. Durante todo este tiempo han seguido echando de menos muchas cosas, la música que nunca cesa en fiestas interminables, los castillos de cuento de hadas y la comida, rica y especiada, mestiza, los embutidos ahumados que heredaron de los austriacos, el pimentón y la nata agria que aportaron los húngaros, los guisos contundentes, sabrosos, que les enseñaron a cocinar los turcos. Pero en Rumania echaban en falta algo mucho más importante: el futuro. 
Allí trabajaban los dos, y los dos tenían un buen trabajo, pero con sus sueldos unidos apenas les alcanzaba para pagar la comida, los gastos de la casa, y unos zapatos, solo un par de zapatos, o un solo jersey, o una camisa al mes, para alguno de los cuatro miembros de la familia. Sus hijos eran muy pequeños, y merecían un porvenir distinto, mejor del que podía ofrecerles aquel país difícil, que había liquidado las políticas de protección social, como vestigio de un pasado indeseable, para abandonarse a un liberalismo económico sin reglas y sin freno, manteniendo intacta, eso sí, la corrupción generalizada de los viejos tiempos.
Por eso, sacudiéndose el polvo de los zapatos, cruzaron Europa de Sur a Sur y empezaron una vida nueva en una pequeña ciudad de los alrededores de Madrid. Y les fue bien, tanto que sus hijos, ciudadanos españoles ya, igual que sus padres, no quieren volver a Transilvania ni siquiera en vacaciones. A ellos cada vez se les hace más cuesta arriba, porque su vida está en España, en el país donde eligieron vivir, en el país donde quieren envejecer y ver nacer, crecer a sus nietos. Tan convencidos están de eso, que cuando las vacas empezaron a adelgazar, él reaccionó contra los peligros de la inmigración con más agresividad, más violencia, que sus compañeros de trabajo, por más que estos últimos se apellidaran García, y López, y Fernández, y él conservara un extraño apellido.
¿Y para qué vienen? –solía exclamar ante el televisor, en el bar donde desayunan todos los días, cuando los telediarios hablaban de expulsiones, de leyes de extranjería, del gasto que la atención a los inmigrantes representaba para los presupuestos de la sanidad, de la educación pública–. Que se queden en su país, que aquí no hacen falta para nada, y si no, que no se quejen…
Lo tuyo sí que es increíble, macho –se burlaban de él sus compañeros–. Si tú eres extranjero, ¿qué tienes que decir?
Pero entonces la crisis económica era apenas una nubecita que se estaba formando en una esquina del cielo azul, y todavía se podían decir barbaridades, hablar sin pensar en lo que se decía, escandalizar a los amigos entre bromas y risotadas. Él soltaba lo primero que se le pasaba por la cabeza y no se sentía culpable, porque además, se decía, es verdad, si aquí no van a caber, si no va a haber trabajo para todos, si están matando la gallina de los huevos de oro…
Desde hace algún tiempo mira los telediarios en silencio, porque ya ha pasado el tiempo de los chistes. Las imágenes de sus compatriotas expulsados de Francia por ser gitanos le han hecho más daño del que jamás se habría atrevido a calcular. Él no se parece a ellos, pero se da cuenta de que una sombra oscura, que aún no tiene forma ni límites, pero atruena en los oídos de Europa como una tormenta terrible, se cierne lentamente sobre su cabeza.
Yo ya no soy rumano, se dice. Y no soy gitano, añade. Y no estoy parado, concluye, pero ese silogismo, con ser correcto, no basta para tranquilizarle. La arbitrariedad no necesita reglas. La semilla del pánico florece sola, como una mala yerba indestructible, sin requerir más cuidados que dejarla caer en una tierra abonada. El racismo es como la energía, ni se crea ni se destruye, solo se transforma, y siempre, desde siempre, ha estado ahí, latente bajo la corteza de la prosperidad, pero atento a la menor coyuntura favorable para brotar con una violencia renacida.
–Yo, desde luego, voy a volver, porque en Rumania no hay trabajo –declara en la televisión uno de los expulsados–. En Francia tampoco hay, pero puedo vivir de la comida que rebusco en los contenedores de basura…
Él escucha en silencio, y calla, y le gustaría poder retroceder en el tiempo, para callar aún más, para sellarse los labios en aquellas mañanas en las que comentaba las noticias, mitad en broma, mitad en serio, con una ligereza que ahora le atormenta."

*Moraleja: "Nunca pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió" (Refranero) 
"Nos llegaron a contar cómo los propios emigrantes se habían convertido en discriminadores de los nuevos inmigrantes. En cuanto habían subido un escaloncito, veían como peores a los que llegaban nuevos. Siempre hay uno peor, una amenaza para tu trabajo. Todo eso hay que racionalizarlo y lo peor es que utilicen políticamente todos esos sentimientos con fines electorales."
+ La mitad de los emigrantes españoles se fueron sin contrato de trabajo 
*Emigración - Inmigración (Estudio Movimientos migratorios en España) 
*El Tren de la Memoria (Sipnosis del Documental) 
*El Tren de la Memoria (en Mediateca RTVE.es) 
*Cuando América era pobre ( Maximiliano Bernabé) 
*Las Uvas de la Ira (Novela John Steinbeck) - (Película)  
*Archivo de Indianos  Museo de la Emigración (Asturias)  
*Racismo y Xenofobia (Monográfico en RTVE.es)
+ Arrastre Xenófobo El País (19/12/2010

*Entrada Relacionada: Mi Pueblo Natal 

3 comentarios:

Manuel dijo...

Hola Runaway:
Una entrada muy completa, que en lo particular me toca muy de cerca. No solo por ser inmigrante ahora, sino por ser hijo de inmigrantes.

Mis padres, como yo intentaron mantenerse al margen de los acontecimientos en nuestros países de acogida. Básicamente porque te ven con malos ojos que "critiques" aunque sea de forma constructiva, una situación en particular. Te he comentado sobre mis inicios en la consulta y lo que paso con muchos pacientes por mi acento. Ahora es distinto porque se han acostumbrado, pero es complicado acostumbrarse, cuando esta en juego el trabajo y creen que por ser extranjero te pagaran menos o trabajaras más tiempo. Es un estigma que muchos quieren explotar sabiendo que falso.
Razón no te falta cuando dices que los grandes países se han hecho de inmigración USA, Reino Unido, Australia, tienen un puesto importante justamente por sus políticas migratorias que ahora, en consonancia con la crisis quieren cambiar.
Ya veremos como termina esto. Se radicalizan posiciones, muchas veces sin pensar....

Saludos Runaway. Gracias por tus felicitaciones en el blog

Nicolás dijo...

La memoria es flaca, princialmente cuando es selectiva y aún más si lo que se pretende es sacar un provecho electoral. Estos son los descendientes de aquellos que vieron como millones de españoles tuvieron que abandonar su tierra para labrarse un futuro lejos de su país pero jamás reconocerán quién les obligó a ello y menos aún que se les dio la oportunidad que ahora niegan a gentes que hicieron lo mismo que nosotros.

Mean Mr Mustard dijo...

El problema con el Tren de la Memoria es que muchas personas, demasiadas, lo dejan pasar de largo. Y no se dan cuenta lo mucho que se acercan a repetir el pasado más negro cuando pronuncian ciertas frases, cuando dan rienda sueltas a sus prejuicios e incluso cuando emiten su voto cada 4 años. Así nos va. Aquella película de Spielberg, "La Lista de Schindler", debería ser de obligado visionado en todos los colegios del mundo, y también para los adultos.

Un saludo