martes, 1 de marzo de 2011

La Velocidad y el Tocino

"La velocidad sin control no sirve de nada" A.N.
Mis conocimientos  científicos en temas especializados (economía, física, mecánica, analógica o digital... que sé yo) son extremadamente limitados, cuando no nulos. Sin embargo, eso no me impide seguir un pensamiento racional. Tengo la tendencia a pensar -o prefiero pensar-  que las personas, aunque no tengan grandes conocimientos de cultura general o conocimientos especializados, aunque todos en muchos momentos nos guiamos en gran parte por las emociones, los sentimientos y nuestras propias experiencias vitales,  poseemos un cerebro que nos hacen seguir un pensamiento racional y lógico. Todo el mundo tiene la capacidad de tener y aplicar un mínimo de sentido común por muy necio o garrulo que sea. 
Cuando no ocurre así -y cada vez lo veo con más frecuencia- me deja totalmente  desconcertado. Sobre todo cuando eso se manifiesta de una manera colectiva o abrumadora como un sunami. La gente que está dominada por dogmas religiosos, políticos, deportivos, o de cualquier otra índole me parece ridícula y me dan miedo: los que se ponen rojos y agresivos gritando en los partidos de futbol; los fanáticos políticos o religiosos borrachos de consignas y dogmas, siguendo banderas ; la gente intoxicada por los medios de propaganda que repiten las consignas demagógicas como loritos en los foros y comentarios en internet; los linchamientos reales, verbales o mediáticos de personas supuesta y aparentemente normales y de pronto se tornan salvajes y energúmenas, atacando a su víctima de una manera furiosa, visceral, irracional y sin piedad...
Toda ésta introducción viene a cuenta de la enésima problemática creada falaz y ficticiamente a raiz de la medida del gobierno de reducir el límite de velocidad a 110 km/h en autovías en un proceso  y evolución que no es nuevo, ni en éste país ni en otros. Desde hace años se redujeron por motivos de seguridad  los límites de velocidad en la travesías urbanas a 50 y 40 km/h: estadisticamente está demostrado que la mayoría de accidentes mortales lo son por exceso de velocidad, tanto en ciudad como en carretera. En los últimos años incluso en las calles de muchas ciudades se ha reducido a un máximo de 30. Tambien por motivos medioambientales, a la  excesiva contaminación  y deshumanización , se ha seguido un proceso de circunvalación, peatonización o semipeatonización del centro histórico de las ciudades; se ha facilitado y abaratado el uso de transportes públicos, al mismo tiempo que se restringen o penalizan la entrada o el uso de los coches particulares dentro del casco urbano; se construyen  paseos peatonales, paseos marítimos y carriles bicis para promover el uso de la bicicleta reduciendo así los atascos, los ruidos y la contaminación...
Pero no todos son razones de seguridad, de contaminación o medioambientales. Tenemos otro problema añadido: el energético. En 1973 hubo una crisis petrolífera que afectó a todo el mundo occidental industrializado dependiente de esa fuente de energía. Estados Unidos, el país de las libertades individuales y la libre empresa, que considera el coche como una extensión de la persona y que vá en él a cada lugar, ya redujo entonces la velocidad a 90 km/h en autopistas. ¡¡Y eso que son autopistas  de tres, cuatro y seis carriles por cada sentido y el país produce una parte del petróleo que consume¡¡¡ Pero España no tiene pozos petrolíferos. El petróleo lo tenemos que importar y pagarlo cada vez más caro, agravado ahora por la inestabilidad política de los países productores, sin contar por supuesto de que esta energía fósil, además de contaminante es finita. Pero aquí,  todos queremos ser Fernando Alonso por donde vayamos. Como el tonto que vendió el coche para poder comprar la gasolina. En un país seco,  haciendose semidesértico  porque llueve cada vez menos, con  falta de agua por las recurrentes sequías nos empeñamos en llenar urbanizaciones con campos de golf o reclamar más embalses y trasvases para la especulación. Como el que se compra veinte carteras cuando cada vez tiene menos dinero. 
Aunque no es difícil entender todos estos razonamientos, he comprobado éstos días por los comentarios en internet que una gran mayoría carecen de la capacidad de entenderlos. En las redes sociales, algunos comentarios pretenden ser ingeniosos y hacer algún chiste. Algunos lo consiguen pero la mayoría han encontrado un gran filón mediático para atacar con descarada manipulación y demagogia al gobierno y al presidente del mismo que tanto odian; otros porque son unos políticos populistas y payasetes, entre "frikis y anarcoides" que confunden la velocidad con el tocino "jartos de vino" ¡¡VIVA EL VINO¡¡...y las mujeres; otros porque son unos quejicas redomados con argumentos de lo más rebuscados,absurdos o patéticos;  otros por por puro egoismo y que creen que eso de que el bien general o el civismo no va con ellos...En fín, otro esperpéntico y grotesco capítulo de este celtiberia show en éste país de "frikis don pelayos" y "anarcoides liberales". Y de propina, ahí va una muestra más de lo que puede escribir un desquiciado tarado en su blog para dar rienda suelta a su demencia y su odio.
Habemos una minoría de gente que  cuando las circustancias climáticas y de infraestructura lo permiten, vamos en bici para ir a trabajar, estudiar o hacer los recados, o en su caso solemos utilizar los transportes públicos. En mi caso personal, cuando las circunstancias no me lo permiten y no tengo más remedio que coger el coche, procuro ir a la velocidad permitida. Infinidad de veces he sido adelantado en una travesía urbana de doble sentido y con un sólo carril en cada uno de ellos, con señal vertical de no sobrepasar los 40 km/h y con línea horizontal contínua. A veces yo iba con exceso a 60 ¿A qué velocidad irían los que me adelantaban? En las autovías, salvo adelantamientos, suelo ir a una velocidad constante de entre 80/90 ¿Cómo es posible que con frecuencia me adelanten camiones pesados y trailers cuando no pueden sobrepasar esa velocidad? 
Sé que estoy en minoría con respecto a estar a favor de esta medida. A velocidad corta, a más aceleración o revoluciones el consumo de combustible es mayor, y como consecuencia más contaminación. A partir de los 80 km/h el consumo se dispara aunque el vehículo vaya a poco revolucionado en una marcha larga. Pero no, en el país de payasetes y Fernandos Alonsos, todos queremos ir en las travesías urbanas a 100 y en la autovías a 240, que para eso el coche es mío y la gasolina la pago yo  y aún España es un país libre aunque Zapatero la quiera sovietizar y prohibirlo todo. Además llegamos antes, en el mejor de los casos lleguemos al hospital en una ambulancia o en el peor no llegamos. Cada Septiembre, en el día mundial "sin coche",quien lo dejan en casa son una minoría de concienciados o algunos que ya habituan a hacerlo. Hace algunas semanas el alcalde de Madrid, después de culpar a Zapatero por la contaminación, pidió a los madrileños dejar el coche en casa, animándolos a coger el transporte público para ayudar a bajar los altos índices de contaminación, y darnos todos un respiro,  y nadie le hizo  ni el más mínimo caso y en los informativos de televisión la densidad del tráfico y los atascos eran los habituales. Después su conseja la de Medio Ambiente del Ayuntamiento soltó una de sus perlitas para negar las evidencias: "La calidad del aire en Madrid es mejor que la que ha existido nunca(...) La gente está deprimida por el paro. Eso afixia más". Nos hemos vuelto muy señoritos aunque no tengamos ni un duro y tenemos que coger el coche hasta para ir a tomar una cerveza al bar de la esquina. Conozco a  alguien que pagaba una cuota mensual en un gimnasio con el objeto de adelgazar y para ir hasta él cogía el coche, a una distancia de poco más o menos de un kilómetro de su casa. País.
Masacre en Libia y la preocupación al otro lado del Estrecho de Gibraltar: la vida es cuestión de prioridades.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo único que tengo claro es : Proponga el gobierno lo que proponga, lo tiene oscuro. Puede ser bueno, puede ser malo, pero la puñetera realidad es que empezando por el P.P. y terminando por el P. C. pasando por tertulianos, algún que otro listillo y demás gente con sabiduría " demostrada" en estos menesteres, aunque solo sea por que corren menos que hablan y casi siempre llegan después de otros. Las criticas serán como de costumbre, tirando al estomago y con la mala leche que se le están pagando los " servicios prestados ". Para Zapatero y cía. lo único que les queda es largarse, que después ya vendrá Rajoy con las rebajas. A lo mejor nos enteramos lo que vale un peine.

Runaway dijo...

La sensación general que yo tengo es que España anda desquiciada. Desde 2004 hay una crispación generalizada porque los que tenían entonces la poltrona, dejaron de tenerla en unas elecciones democráticas, ampliada esa crispación con todo un entremado mediático para el odio, la manipulación, la propaganda más goebleliana en las radios, TDT, periódicos que más bien son panfletos y redes sociales en internet.

Y no es nada nuevo. Esto lo llevamos viviendo en este país cainita desde siglos. No hay un debate serio de ideas y proyectos para avanzar, sino peleas mezquinas y enfrentamientos entre unos y otros. El problema no está entre izquierda/derecha; socialista/fascista; sino que el problema está en nosotros mismos, y estoy convencido que así este país nunca en la Historia va a levantar cabeza.

Lo único que pido y la esperanza que tengo es que no lleguemos a mayores y llegue la sangre al río como en el 36. Pero todo empezó más o menos como estamos ahora.

Mean Mr Mustard dijo...

Estoy completamente de acuerdo con tu artículo, Runaway. Lo cierto es que se echa al gobierno la culpa de todo, y todas sus decisiones son erróneas y equivocadas para la parroquia del PP y sus medios de comunicación. Y es que el PP cree que si no están ellos en el gobierno es una situación anómala, ya que el poder y el gobierno les pertenece por derecho divino. Y como bien dices, es un país demasiado cainita y dogmático.

Saludos,

migramundo dijo...

La cuestión es decir por decir, llevar la contraria porque se ha puesto de moda dispararse entre las cejas y culpar a los demás de nuestra propias carencias, incluidas las intelectuales. Reducir la velocidad en vías de alta capacidad tiene mucha lógica, como bien apuntas, por un sinfín de motivos que todo el que no es uno mismo ve como estúpidos, sin reparar en que el estúpido es el incapaz de reparar que incluso los demás también pueden ser razonables y tener razón. Ejemplo de lo que digo es Fernando Alonso, por citar a alguien conocido que ha criticado la medida, un señor que no vive en España ni paga impuestos en España, pero que se permite opinar sobre la política que se hace en España y, además, denostarla. Si este país fuese para él el paraíso fiscal que es Suiza, no diría las estupideces que ha dicho sobre el tema en cuestión. En fin, que habrá que seguir dándoles caña.
Excelente y bien documentado tu trabajo. Saludos.

Runaway dijo...

Lo que ha comentado el niñato bonito del Fernando Alonso demuestra, una vez más, la capacidad intelectual. Ya lleva una trayectoria en que lo único que ha demostrado en la vida es correr, pero luces poquitas.

Manuel dijo...

Hola Runaway:
El detalle es de conciencia. Lamentablemente esos que te rebasan a ti a mi en la autovía seguirán haciéndolo.

El problema del cambio climático es un intangible runaway. No nos damos cuenta de eso hasta que lo perdemos.

Estoy trabajando una entrada sobre la edad del hombre. La huella más importante que dejemos en la geología terrestre sera el clima.

Saludos