lunes, 23 de mayo de 2011

Por el buen camino...

*"Como mancha de aceite se extiende el ejemplo de esta nueva forma de hacer política. Descubierta en tierras de Maquiavelo, donde nació la política misma, también la encontramos ahora en la península ibérica. Se trata de convertir la corrupción en virtud, la mentira en verdad y el latrocinio en beneficiencia; colocar a los peores en lo más alto de las responsabilidades políticas, en abierta colusión entre sus intereses privados y los públicos que debieran defender (...)
Todo esto no funciona sin un buen sistema de medios, perfectamente instruidos, que fabrican la realidad acomodada a este innovador código moral, en el que se han invertido todas las jerarquías. También ayudan, por supuesto, unos buenos mecanismos intimidatorios sobre la policía y la judicatura, dando por descontados los que se dirigen al resto de medios de comunicación y de periodistas que no se hallan directamente asalariados por el poder corrupto. El cóctel es perfecto: los corruptos confiesan púdicamente las listas de sus obras benéficas; los medios ensalzan sus virtudes y niegan las interpretaciones aviesas; los tribunales incluso les absuelven; y las urnas al final lavan y centrifugan las imputaciones hasta dejarlas blancas como sábanas.
Es una nueva pandemia que puede adquirir muchos nombres. Cuando llega a Italia se la llama putinización. Si llega a España puede servir berlusconización. Personajes como Trillo y Camps debieran aspirar a dejar sus apellidos para nombrarla. De momento se les reivindicará y exhibirá en la campaña electoral europea. Sea cual sea el nombre que se escoja para denominarla, lo que es seguro es que éste es el mayor peligro, y no los espantajos de otros radicalismos, que acecha ahora mismo a la democracia, convertida en blanqueadora de corruptos, ladrones y mentirosos y desnaturalizada en su mismo ejercicio. Y lo más grave del asunto es que esto no ha hecho más que empezar."
*La corrupción como virtud política by Lluís Bassets el 22 de Mayo de 2009
*"El modelo es italiano. Como en tantas otras ocasiones. De la civilización casi todo llega de la península itálica, lo más alto y lo más bajo. No hay estadio de perfección más elevado en este capítulo. Nadie ha llegado más lejos en la integral transformación del entero sistema político y de la moral de la sociedad. Los niveles alcanzados en otras naciones europeas se quedan cortos con lo que allí ha sucedido, donde los electores han convalidado y siguen convalidando las actuaciones del gobernante más corrupto de toda su historia desde los tiempos del Renacimiento hasta conseguir invertir la jerarquía de los valores. En Italia no hay corruptelas, ni corrupción política en sentido estricto; no hay financiación ilegal de los partidos políticos, ni políticos corruptos; el entero sistema se ha convertido en una maquinaria corrupta al servicio de quien es a la vez el corruptor y el corrupto en jefe, que sigue campando a sus anchas, adaptando las leyes y el Estado a sus intereses, comprando a diputados y funcionarios, a jueces y periodistas, gracias a la convalidación de sus métodos y de su altísima moral por parte de los electores.
No es fácil alcanzar tanto virtuosismo. Y no está claro que quienes en España aspiran a culminar este camino de perfección tengan las cualidades personales y la enorme capacidad corruptora que tiene el condottiero italiano que nos ocupa. Pero hay que reconocer que ponen mucho de su parte y con esto ya tienen la mitad del camino recorrido. Es difícil superar en cantidad y en calidad, en extensión y en intensidad los niveles de corrupción alcanzados entre nosotros por el partido que precisamente llegó al poder como abanderado de la regeneración moral y del Estado de derecho, frente a la corrupción y los crímenes de Estado del socialismo. Esa superioridad moral de partido incompatible con la corrupción, de partido irreprochable y legalista, era la coartada mayor para la mayor cueva de Ali Babá que jamás se haya visto en la democracia española.
Lo único que falta ahora son las circunstancias políticas y económicas que les eleven a los altares de la sublimidad berlusconiana, en las que la corrupción quede bendecida y consagrada por las urnas como virtud democrática; y sea promovida y estimulada luego desde el Gobierno y las instituciones con el mismo ahínco con que se combaten los accidentes de automóvil en carretera. Una buena crisis económica, que destruya puestos de trabajo y deje en la intemperie a millares de familiares desahuciadas por sus hipotecas impagadas; un gobierno tan inepto como sea posible, incapaz de pasar un mensaje claro y siempre preparado para desmentirse varias veces al día; y un país polarizado por la inquina territorial, ideológica y religiosa, pueden bastar para que las próximas elecciones nos ofrezcan el milagro de la corrupción convalidada por las urnas. La fidelidad berroqueña del voto conservador y la crisis de la izquierda pueden hacer el resto
¡¡YO SOY ESPAÑOL, ESPAÑOOL, ESPAÑOL...¡¡
¡¡YO SOY DEL PP, DEL PP, DEL PEPÉE...¡¡ (Vídeo)
Esto no lo hemos visto todavía en unas elecciones generales en España. Sí se ha visto ya a pequeña escala en dos autonomía como mínimo, en la Comunidad Valenciana y en Madrid, donde la identificación ideológica puede más que los escrúpulos morales de los electores. Pero si este Partido Popular agusanado de arriba a bajo no se regenera antes de dos años ni consigue revertir su identificación con la corrupción, lo que nos espera puede ser tan grave como lo que ha vivido Italia bajo el berlusconato".
*Camino de perfección by Lluís Bassets el 7 de Abril de 2010
Congratulations españoles: este día hemos dado un paso más hacia el camino de perfección. Hemos dado un gran empuje hacia la berlusconización de España. Buenas noches...y buena suerte. 
By Runaway (23 de Mayo 2011)

3 comentarios:

Mean Mr Mustard dijo...

No sé porqué demonios siempre copiamos todo lo malo, lo peor. El país se berlusconiza cada vez más. Y se radicaliza cada vez más, y no en el buen sentido.

Eso de que se premie a la corrupción y a los corruptos, en vez de castigarlos, da miedo, mucho miedo.

¿Adónde vamos? A ningún sitio bueno, eso está claro.

entrenomadas dijo...

JO, qué bueno es este post.
Y lo de "El Roto", es genial.
AY, que días tan complicados, amigo,
Yo tengo un nudo en el estómago.

Gracias por avisarme de este texto.

Un abrazo,

Marta

Manuel dijo...

Se ha abierto un tiempo que no se como llamarlo...

Decía El libertador Bolívar que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen