martes, 12 de mayo de 2009

Viaje a Ítaca

"Cuando salgas para hacer el viaje hacia Ítaca, debes rogar que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de conocimientos. Debes rogar que el camino sea largo, que sean muchas las madrugadas que entrarás en un puerto que tus ojos ignoraban y vayas a ciudades para aprender de los que saben. Ten siempre en el corazón la idea de Ítaca. debes llegar, es tu destino, pero no fuerces nada la travesía. Es preferible que dure muchos años, que seas viejo cuando fondees en la isla, rico de cuanto habrás ganado haciendo el camino, sin esperar que te de más riquezas. Ítaca te ha dado el bello viaje, sin ella no habrías salido. Y si la encuentras pobre, no es que Ítaca te haya engañado. Sabio, como bien te has hecho, sabrás lo que significan las Ítacas." Constantin Kavafis
Siempre pensé que la vida es un viaje. Me resulta admirable, cuando leo este poema, cómo en tan sólo unas pocas palabras pueden estar sintetizadas  tanta verdad y sabiduría. Y es verdad que para todo viajero, lo más importante y  excitante no es el destino; sino el trayecto, el camino. Creo que el verdadero viaje tiene que ser largo y tranquilo; los aviones y AVEs tan sólo es para gente que quiere ir rápido de un sitio a otro para hacer negocios, pero de nada sirve para el que considera que un viaje es una experiencia enriquecedora que te llena de sabiduría y conocimiento.
Uno de los autores contemporáneos en la literatura de viajes es Javier Reverte, y una de sus obras, Corazón de Ulises, se convirtió en un Best Seller y en referencia para todo viajero. Pero el autor, en esta ocasión, no sólo nos lleva en una viaje a la Grecia actual, sino también es un viaje literario a través de la cultura clasica griega.
El título, inspirado en el famoso personaje de la Odisea de Homero, puede dar lugar a confusión para gentes que lo único que lee es el Marca en los bares. Lo digo porque me pasó una anécdota muy graciosa en uno de ellos con un paisano que cuando leyó el título del libro que estaba apoyado  sobre la barra, me dijo que si yo leía esas cosas, al mismo tiempo que me miró de una manera un tanto extraña . Enseguida me dí cuenta del malendendido; creyó que el libro era una novela romántica al estilo Corín Tellado, y yo un lector manflorito, seguidor de los programas rosa de la telebasura.

1 comentario:

Nicolás dijo...

El poema no es mío es todo tuyo.