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sábado, 1 de mayo de 2021

“CONTRA LOS CUERPOS, LA TORTURA; CONTRA LAS ALMAS, LA MENTIRA"

EL RÉGIMEN SANCHISTA Y SUS TERMINALES MEDIÁTICAS CONTRA LA DEMOCRACIA Cómo estará España para que un charlatán de feria crea que puede sacar rédito electoral de un montaje con tres viejas balas de cetme y un par de matasellos mal puestos.
Una de las paradojas de esta España crepuscular en la que tenemos la mala suerte de vivir, es la de ver cómo los privilegiados, los poderosos, los muy protegidos miembros de la élite, lloran, gimen y sollozan como plañideras mal pagadas. Era costumbre secular que los grandes, los magnates, los potentados, se mostrasen arrogantes, soberbios y serenos, como césares vencedores; pero en este extraño y degenerado país las cosas se dibujan de una manera peculiar, aberrante, patética.
Lo normal en alguien que ostenta el poder es que sea odiado y aborrecido por sus oponentes, y más en una nación que ha sido arruinada por su casta dirigente , esa que vive en las bien cercadas mansiones del norte de Madrid. Cuando se reciben amenazas serias, que tienen intenciones y visajes de miura, no se airean, sino que se entregan discretamente a los servicios secretos y a las fuerzas del orden para que actúen en consecuencia. Sólo cuando algo no da ningún miedo se puede publicar sin la menor aprensión.

Eso es lo que ha sucedido con las presuntas 'amenazas' que han llegado a los jerarcas del régimen tan poderosos como su ministro del Interior, su ex-vicepresidente del Gobierno y su director general de la Guardia Civil. Pensar que un sobre con tres balas de fusil de asalto se puede remitir impunemente a los despachos de los principales caciques de la oligarquía dominante es absurdo; sólo en un país en el que los medios de "comunicación" han imbecilizado tanto a la plebe, puede dar crédito a semejante bulo, más propio de Mortadelo y Filemón o de José Luis Torrente que de unos cuerpos de seguridad que están al servicio exclusivo de los boyardos de Sánchez. Por supuesto, un pobre empleado de una subcontrata de Correos ha hecho de cabeza de turco de todo este sainete.

A las amenazas, tanto a las de verdad como a las de mentira, no hay que hacerles demasiado caso si se es poderoso. Es lo más elegante y digno. Los hombres públicos las reciben a diario de todos los lunáticos, borrachos y megalómanos. Una amenaza esboza un gesto tan inútil como imbécil. Si queremos hacerle daño a alguien, es francamente estúpido ponerle sobre aviso. Esta chapuza, este burdo montaje de tebeo, no está concebido más que para obtener réditos electorales y, posiblemente, tiene como fin preparar todo el tinglado necesario para que la izquierda se marque un PUCHERAZO ELECTORAL a lo JOE BIDEN.

Desde que salió el bulo de las amenazas a la luz , y la parte más sensata de la opinión pública mostró un razonable escepticismo, el AGIT-PRO de la la burguesía roja se ha puesto en marcha para presentar ante la población la evidencia de una “amenaza fascista” que, por cierto, resulta de lo más invisible.

Se ha acusado a VOX de mostrar su escepticismo en esta materia y de saltar unas líneas, por supuesto rojas, por poner en duda lo que bien dudoso parece. Pero cuando las pedradas y el acoso MUY REAL y muy amenazante de LA ESCORIA ROJA se ha ejercido contra esta formación, CON GENTE LESIONADA Y GRAVES RIESGOS PARA LA SEGURIDAD DE LOS ASISTENTES A SUS ACTOS, nadie ha encontrado esas líneas y hasta se ha justificado la violencia contra los asistentes a los actos de VOX por parte de LOS BURGUESES LENINISTAS. Para colmo, resulta que los primeros en denunciar y pedir una investigación por este asunto de las amenazas por correo han sido los SERVICIOS JURÍDICOS de VOX, que se presentan como acusación particular.

HASTA AHORA
—y con la colaboración inestimable de las fuerzas del “orden”—, LOS ÚNICOS QUE HAN SIDO APEDREADOS, ACOSADOS, PERSEGUIDOS y puestos a los pies de las hordas antifas han sido los candidatos de VOX y SUS SEGUIDORES. Sin embargo, la “violencia” absolutamente imaginaria del “fascismo” de VOX sirve para AGITAR LAS TELEVISIONES y hasta para sacar como mascarón de proa de la lucha contra EL INVISIBLE FASCIO madrileño a JORGE JAVIER VÁZQUEZ, obesa, peluda y ajada vedette de LUPANAR TELEVISIVO, que con su sola presencia arruinaría cualquier causa en un país menos degenerado y echado a perder que el nuestro.

Seamos serios, si de verdad hubiese “fascismo” en España, nadie tendría el cuajo de apedrear impúnemente los actos de VOX, ni desfilar con banderas rojas por las calles. Tampoco habría amenazas de chicha y nabo, sino manganello y aceite de ricino. Es precisamente porque el enemigo sólo existe en la imaginación de los publicistas por lo que LA IZQUIERDA se moviliza en las calles, en las que SÓLO ELLA GOZA DEL MONOPOLIO DE LA VIOLENCIA, con las bendiciones del ministerio del Interior, por supuesto.

Es una burla a toda España que el BUFÓN ROJO de Ana Patricia Botín del Banco Santander, un tal Pablo Iglesias, comunista de boquilla y cacique monárquico de cartera, se presente como víctima de nada. Primero, porque en algún momento tendrá que rendir cuentas por las muertes de miles de pensionistas, víctimas bien reales de su gestión de las residencias de ancianos, aquellas sobre las que él asumió en público todo el poder en marzo del año pasado. En segundo lugar, porque sus hordas de antifascistas han agredido sin ningún disimulo ni disfraz a los partidarios de VOX en el País Vasco, Galicia, Cataluña y Madrid, ataques que él ha justificado y espoleado. Nadie ha llamado más a la violencia contra VOX que Pablo Iglesias con sus histéricas alertas antifascistas, pese a que el partido ABASCAL no ha protagonizado una sóla acción de éste tipo.

Pero, además, esta presunta víctima (de sí mismo, seguramente) ha sido el correveidile de los presos de ETA, un apologista de la violencia política de GRAPO, FRAP, los maquis y los múltiples grupos y grupúsculos de ASESINOS Y GENOCIDAS ROJOS habidos y por haber, empezando por el rentista burgués LENIN, otro que no dio un palo al agua en toda su vida y se proclamó defensor de los trabajadores. Quien pide guillotina para los demás, no puede quejarse si los demás la piden para él. Esto tan sencillo no suelen entenderlo los marxistas españoles. Pero una vieja ley histórica enseña que la mejor medida contra la barbarie comunista es aplicar a las hordas rojas la misma medicina que ellos aplican a sus oponentes. Cuando uno va por la calle gritando “arderéis como en el treinta y seis” o glorifica lo de Paracuellos, no puede dar lecciones de nada a nadie.
AMENAZADO DE VERDAD fue SANTIAGO ABASCAL
, al que los hoy socios del Gobierno asaltaron su negocio y no sólo amenazaron de muerte, sino que su padre estaba el primero en las listas de los objetivos de un comando de ETA, que fue desmantelado poco antes de entrar en acción.

Y ahora tenemos a La Moños llorando como una nenaza porque le llega un dudoso papalito. Ellos, que han lanzado escraches verdaderamente salvajes contra Cristina Cifuentes, que no tenía una guardia pretoriana en la puerta de su casa, como sucede con el nuevo rico de Galapagar. Ellos, que están a partir un piñón con los recaudadores del impuesto revolucionario etarra. Ellos, que llevan batasunizando la vida política desde el nefasto 2004 y exacerbando las tensiones, avivando los odios y alimentando los rencores entre los españoles para seguir mamando del dinero público y mantener su lujoso tren de vida. La desvergüenza de este sujeto nos enseña a qué nivel de deterioro ha llegado la vida pública, cuando alguien de tal calaña puede tener importantes responsabilidades de gobierno.

NO HAY FASCISMO EN ESPAÑA, en realidad nunca lo hubo, salvo en escasas y poco influyentes minorías. El presunto “fascismo” del Régimen del 18 de Julio fue el arreglo estético de un régimen clerical, militar y conservador. Pero ya sabemos que en España cualquier cosa que no comulgue con la extrema izquierda es fascismo, incluso los progres liberales del Ciudadanos son acusados de ello. VOX es un reducto del conservadurismo de raíz católica, que hoy levanta un poquito la voz ante los excesos del mundialismo. Nada que asuste, comparado con el viejo FN de Le Pen o con Casa Pound. Hasta defiende la nociva Constitución del 78 y vitorea a un rey al que debería aborrecer. Si eso es “fascismo”, que venga Dios y lo vea.

LA REALIDAD ES QUE LA BURGUESÍA ROJA ESTÁ PERDIENDO EL CONTROL DE LOS BARRIOS OBREROS. Pese a disponer DE TODAS LAS TELEVISIONES, de contar con un servicio de censura que hace imposible la disidencia en los grandes medios, pese a establecer una inquisición implacable en las universidades y el mundo del espectáculo, la realidad es más poderosa que el Retablo de las Maravillas del Régimen.

Cuando un quidam llamado Iglesias, el amo de Galapagar, el de la obscena “indemnización” de cinco mil euros al mes en plena España de los ERTES y los ERES, se presenta como “víctima”, lo que nunca ha sido, asume uno de los rituales necesarios para prosperar en esta España asfixiada por la Mamá Estado socialdemócrata, que es presentarse como damnificado y llorar todo lo que pueda, porque sólo así se saca algo de las arcas públicas.

Y el señorito revolucionario se exhibe ante el pueblo como víctima del “fascismo”, algo que no hay ni lo va a haber, porque LA VIOLENCIA EN ESPAÑA ES ROJA, FEMINISTA, ANTIRACISTA Y ANTIFASCISTA. Evidentemente, con esta rueda de molino sólo puede comulgar un espectador de Telecinco (la televisión pública ya no la ve nadie). Cómo estará España para que un charlatán de feria crea que puede sacar rédito electoral de tres viejas balas de cetme y un par de matasellos mal puestos.

Por SERTORIO en EL MANIFIESTO.COM
(Las negristas y mayúsculas son mías)


 “CONTRA LOS CUERPOS, LA TORTURA; CONTRA LAS ALMAS, LA MENTIRA" (Vladimir Ilyich Lenin)

Si la deriva histórica no mejora, dentro de medio siglo se leerá que en un mitin dispararon fuego real contra un líder podemita, cuyos pacíficos seguidores eran a su vez apaleados por la policía y los matones de la extrema derecha.

¿No me cree el suspicaz lector? No me crean a mí, miren a su alrededor, observen, lean, escuchen. Los grandes medios, los tertulianos, periodistas de relumbrón y todos los partidos, salvo uno, del arco parlamentario coinciden en el mismo mensaje.

¿Qué sentido tendría enviarle una amenaza tan historiada justo a unos días de unas elecciones en las que se juega su futuro político y el de su partido, y que solo puede redundar en su beneficio? Si le aborreces, ¿por qué haces algo que solo puede favorecerle? ¿Vive nuestro sanguinario fascista en Marte, en una cueva, tan desconectado del mundo que ignora que Pablo se la está jugando, que las encuestas le dan perdedor, que ha hecho la apuesta de su vida y que algo así podría rescatarle?

Verá: en 1933 el sector largocaballerista del PSOE creó los CHÍBIRIS, de los que comprensiblemente se habla muy poquito. Mejor dicho, hay UN SILENCIO ATRONADOR. Eran juventudes uniformadas del partido, GRUPOS PARAMILITAR del PSOE  que desfilaban marcialmente, recibían instrucción militar desplegaba la violencia y el terrorismo callejero.

Era como la violencia y el terrorismo callejero que hemos visto en las provincias vascongadas con la kale borroka de ETA durante años; y lo que se ha visto en los últimos años en Cataluña y que ahora se ha extendido al resto de España. 

Echen un vistazo a la HEMEROTECA, si pueden, más que a la insidiosa Wikipedia. Aquellos belicosos muchachos y muchachas eran la vanguardia juvenil para colaborar a la toma del poder por medio de la revolución —es decir, el GOLPE DE ESTADO — en caso de que la derecha ganase en las urnas. 

Tal prometió ostentosamente su líder y tal hizo ya en 1934, e igualmente estaba dispuesto hacer en 1936, aunque aquí le ganaron por la mano, pero documentos y declaraciones al respecto existen, y muy claras. 

Cuando pocos meses después, en ese mismo 1933, se funda Falange Española, los amables chíbiris y los no tan chíbiris asesinaron a tiros a unos cuantos falangistas, antes de que éstos reaccionaran también con las armas —vuelvo a las hemerotecas— y se cobraran a su vez alguna víctima. Se ve que se habían cansado los falangistas no ya de caer sino también de las burlas que les hacía la prensa incluso de derechas, tal como el ABC, al escribir que FE más que Falange Española debía significar Funeraria Española, dado el ritmo de bajas sin contestación que al principio sufrieron. 

Pues bien, muchos historiadores actuales ya hablan simplemente de los enfrentamientos a nivel de iguales entre las dos facciones, cosa que en absoluto ocurrió, de entrada no ya por las provocaciones iniciales sino por la enorme desproporción numérica de ambos bandos. 

Algunos estudiosos, españoles y extranjeros (esos 'hispanistas' de los que habla la ensayista Mª Elvira Roca Barea en su último libro), más apesebrados y subvenciondos  y políticamente aún más correctos,  se refieren ya simplemente al pistolerismo falangista de aquellos tiempos, sin escribir jamás sobre la iniciática expresión del pistolerismo socialista. Estaría bueno, por Dios. 

Recuérdese además que en aquel 1933 los comunistas eran un partido pequeño y no muy belicoso en la calle, cosa que corría al cargo de los numerosos y bien organizados socialistas y anarquistas.

Por eso me he referido al principio a la hipocresía y a la intención subyacente al querer igualar a una sola y más que dudosa bala enviada a un prócer con los claros y violentísimos ataques a dirigentes y militantes del partido rival. 

El victimismo del agresor ha sido siempre buque insignia del pensamiento totalitario en acción. Recuérdese a ese tenor el principio de la por ahora última guerra mundial, cuando los alemanes anunciaban en las primeras horas del 1 de septiembre de 1939 que habían tenido que responder a los ataques polacos a varios puestos fronterizos suyos. Pues igual la balita del benévolo líder, que mira tú por dónde está aliado con quienes sí las enviaban en el País Vasco como aviso y las usaban también de la manera más copiosa, cruel y cobarde posible. A lo mejor esos angelitos son los que le han dado la ideíta, oye…

🔴PSOE y Podemos, socios de Gobierno, siguen caminando juntos. Iglesias y Redondo pactaron reventar la campaña electoral tras la debacle del debate en Telemadrid...El acuerdo incluía buscar una ocasión de ruptura, crear un cordón sanitario en torno a VOX y centrar el mensaje en “Fascismo o democracia”. El líder de Podemos lo activó con su abandono del encuentro en la cadena SER...

🔥+>De las tres capas de calzoncillos a las balas de kétchup: la SER y la Izquierda se empeñan en que los españoles no puedan votar en paz...

✔️Un Murciano Encabronao y Cristina Seguí: 

No sé, Pablo, parece falso...

👉https://youtu.be/CABH3MEcpG8

👉https://youtu.be/68EU-NW6bWE

🔥+>Ana Pastor y  LASECTA maquinan un demoledor programa contra VOX a una semana de votar...

✅RESPUESTA al vodevil antifascista orquestado desde Moncloa con todo su poder de ALTAVOCES y COROS MEDIÁTICOS subvencionados y puestos a su servicio:

✅✔️FUENTE ORIGINAL⏩👉https://youtu.be/V_BZke38W7c?t=548

Para adivinar quién es el culpable, los aficionados a la novela policíaca clásica, o a la negra, tienen muy entrenado el hábito de preguntarse a quién beneficia el crimen.

Conociendo la historia criminal del PSOE y su historia más reciente hay que esperarse lo peor. Fue Zapatero, en fin, quien legó a la posteridad, a su pesar, la prueba más significativa de su relación con la crispación social al confesarle a Iñaki Gabilondo tras una entrevista, con las cámaras y micrófonos aún conectados: «Nos conviene que haya tensión». 👉https://youtu.be/TAOlZ1zlpd8

Cuando el psicópata Perico Sanchíflas andaba a puñaladas con la entonces sultana andaluza, Susana Díaz, para hacerse con el poder en el PSOE, el impostor Pedro el chulopiscinas, puso una urna entre las cortinas. 


⬇️HISTORIA⬇️

🚨MEMORIA HISTÓRICA (De la de verdad y la que no te cuentan en la sede del partido o en los platós de LA SECTA)

⚡️*Citas de Francisco Largo Caballero, el 'Lenin español' y líder del PSOE durante la  II República:

📢“Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos”. 

Ya en aquella época, como ahora, para el PSOE todo grupo que no fuera el suyo era considerado inmediatamente “fascista” y “retrógrado”:

📢“Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos”.

📍19-01-1936 en un acto electoral en Alicante, y recogido en El Liberal, de Bilbao, 20-01-1936.

📢“La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución”.

📍Mitin en Linares el 20-01-1936.

📢"La transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas… estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”.

📍10-02-1936, en el Cinema Europa.

📢“Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos”.

Ya en aquella época, como ahora, para el PSOE todo grupo que no fuera el suyo era considerado inmediatamente “fascista” y “retrógrado”.

📢“En las elecciones de abril (1931), los socialistas renunciaron a vengarse de sus enemigos y respetaron vidas y haciendas; que no esperen esa generosidad en nuestro próximo triunfo. La generosidad no es arma buena. La consolidación de un régimen exige hechos que repugnan, pero que luego justifica la Historia”. “Vamos a la Revolución social. ¿Como? (una voz del público: como en Rusia) No nos asusta eso…Habrá que expropiar a la burguesía por la violencia”. “Tenemos que recorrer un periodo de transición hasta el socialismo integral, y ese período es la dictadura del proletariado, hacia la cual vamos. Había que “preparar la ofensiva socialista”.

📍01-11-1933. Largo Caballero, Discursos a los trabajadores, Barcelona, Fontamara, 1979, p.151-2. M. de Coca, Anticaballero, Madrid, Centro, 1975, p.85 y ss. M. Tuñón de Lara, La crisis del estado: dictadura, República, guerra (1923-1939), Barcelona, Labor, 1986, p. 129,170.

📢Si no nos permiten conquistar el poder con arreglo a la Constitución… tendremos que conquistarlo de otra manera”.

📍Febrero de 1933, Largo Caballero, Escritos de la República, Pablo Iglesias, 1985, p.34-5.

📍El 23-11-1931 Largo, entonces Ministro de Trabajo, ante la posibilidad de que las Cortes se disolviesen por no tener mayoría, amenaza:

📢“Ese intento sólo sería la señal para que el PSOE y la UGT lo considerasen como una provocación y se lanzasen incluso a un nuevo movimiento revolucionario. No puedo aceptar la posibilidad, que sería un reto al partido, y que nos obligaría a ir a una guerra civil”.

📍Acta de sesiones del Parlamento. El Debate, 24-11-1931, Madrid.

📢“Antes de la República creí que no era posible realizar una obra socialista en la democracia burguesa. Después de veintitantos meses en el gobierno… si tenía alguna duda sobre ello, ha desaparecido. Es imposible”.

📍Agosto de 1933, en la Escuela de Torrelodones. FPI, XIII, p .452, El Socialista, 16-8-1933.

📢“Se dirá: ¡Ah esa es la dictadura del proletariado! Pero ¿es que vivimos en una democracia? Pues ¿qué hay hoy, más que una dictadura de burgueses? Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada. No ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? (Una voz en el público: ‘Como en Rusia’). No nos asusta eso. Vamos, repito, hacia la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia… nosotros respondemos: vamos legalmente hacia la revolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente (Gran ovación). Eso dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil… No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El 19 vamos a las urnas… Más no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas. ¿Excitación al motín? No, simplemente decirle a la clase obrera que debe prepararse… Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista”.

📍El Socialista, 09-11-1933.

📢"Cuando el Frente Popular se derrumbe -anunció-, como se derrumbará sin duda, el triunfo del proletariado será indiscutible. Entonces estableceremos la dictadura del proletariado, lo que… quiere decir la represión… de las clases capitalistas y burguesas”.

📍24-05-1936, en Cádiz, tras la victoria del Frente Popular, al que pertenecía el PSOE. El socialista, 26-05-1936. H. Thomas, La guerra civil española, Grijalbo, Barcelona, 1976, p. 203.

📢“Hay que apoderarse del poder político; pero la revolución se hace violentamente: luchando, y no con discursos”.

📍Durante el Congreso de las Juventudes Socialistas. R. Calaf Masachs, Revolución del 34 en Asturias, Fundación José Barreiro, Oviedo, 1984, p. 57

📢“No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad”.

📍Verano de 1934 en Ginebra. M. Martínez Aguiar, ¿Adónde va el Estado español?, Madrid, p.135.

📢“Nuestro partido, es ideológicamente, tácticamente, un partido revolucionario… cree que debe desaparecer este régimen”.

📍Durante un mitin en el Cinema Europa de Madrid (01-10-1934).

📢“Un recuerdo para todas las víctimas ocasionadas por la represión brutal de octubre (se refiere al golpe de estado contra la República dado por el PSOE)… y que prometemos que hemos de vengarlas… No vengo aquí arrepentido de nada… Yo declaro… que, antes de la República, nuestra obligación es traer al socialismo… Hablo de socialismo marxista… socialismo revolucionario… somos socialistas pero socialistas marxistas revolucionarios… Sépanlo bien nuestro amigos y enemigos: la clase trabajadora no renuncia de ninguna manera a la conquista de Poder… de la manera que pueda…La República… no es una institución que nosotros tengamos que arraigar de tal manera que haga imposible el logro de nuestras aspiraciones… Nuestra aspiración es la conquista del poder… ¿Procedimiento? ¡El que podamos emplear!… Parece natural que se aprovechase ahora la ocasión para inutilizar a la clase reaccionaria, para que no pudiera ya levantar cabeza”.

📍El Socialista, 13-01-1936. En el cine Europa.

📢“El Partido socialista no es un partido reformista (…) cuando ha habido necesidad de romper con la legalidad, sin ningún reparo y sin escrúpulo. El temperamento, la ideología, y la educación de nuestro partido no son para ir al reformismo”.

📍Durante su discurso en el XIII Congreso del PSOE, celebrado en 1932, siendo Ministro de Trabajo.

📢“El jefe de Acción Popular decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien, yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado la democracia burguesa e iremos a la conquista del Poder”.

miércoles, 14 de abril de 2021

LOS PADRES DE LA II REPÚBLICA ACABARON APOYANDO A FRANCO

EL CAMINO DEL 14 DE ABRIL

El 14 de abril de 1931 se proclamó la II República española. Un par de meses antes, el 10 de febrero, se había publicado en el diario “El Sol” el manifiesto de la Agrupación al Servicio de la República. El régimen de la monarquía de Alfonso XIII había naufragado. ¿Qué pasó?

Retrocedamos un poco. En 1930, y a pesar de que España conoce ese año el mejor momento económico de su Historia, el Rey decide prescindir del general Primo de Rivera, que gobernaba el país en régimen dictatorial desde 1923: la “dictablanda”, como se llamaba. ¿Por qué? Porque, al margen de los buenos datos económicos, en las élites del país había un intenso clima de inquietud, de desazón.

LA CRISIS DE LA DICTADURA

¿Por qué se desmoronó el régimen de Primo de Rivera? Más por razones internas que por razones externas. Desde su proclamación en 1923, la dictadura había tenido que hacer frente a demasiadas asechanzas. Y las más peligrosas para el general no eran las de la izquierda, pues ésas había sabido combatirlas, sino las que venían del propio ámbito castrense. El éxito militar del desembarco de Alhucemas, que puso fin a la guerra de Marruecos, calmó las cosas, pero sólo aparentemente: un año después de Alhucemas, los militares volvían a conspirar y esta vez nada menos que con el vetusto general Weyler, el de la guerra de Cuba. ¿Y por qué conspiraban los militares contra Primo de Rivera? Porque éste se había propuesto institucionalizar el régimen: creación de la Unión Patriótica en 1924 como partido del sistema, nombramiento de una asamblea nacional en 1927, redacción de una constitución de corte corporativista y neo-tradicional en 1929… Y todo eso, que molestaba sobremanera a las izquierdas, no molestaba menos a los sectores privilegiados del sistema de la Restauración, que de ningún modo querían cambios en su status. La crisis mundial de 1929, que triplicó el valor de la peseta respecto a la libra esterlina, focalizó el malestar.

El propio rey Alfonso XIII manifestó a Primo de Rivera la conveniencia de que se marchara. El dictador presentó su dimisión al rey en enero de 1930. Alfonso XIII le dejó caer. Pero casi al mismo tiempo, comienzan las agitaciones. Los socialistas, que habían colaborado con el dictador, conspiran junto a los republicanos para cambiar el régimen. En agosto de 1930 se forma un comité en San Sebastián donde están los pesos pesados del republicanismo: Miguel Maura, Alcalá Zamora, Azaña, Lerroux… Entre otras cosas, traman un golpe de Estado que termina quedándose en una sublevación militar en Jaca.

El rey Alfonso XIII, por su parte, encomienda el Gobierno al general Berenguer, primero, y al almirante Aznar, después. El filósofo Ortega y Gasset escribe entonces un sonado artículo titulado: “El error Berenguer”. Lo que España necesita –sostiene el filósofo- no es un mero cambio de gobierno, sino un cambio de espíritu: víscera cordial, energía nacional, altura histórica. Ortega funda con Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala la Agrupación al Servicio de la República. Será la cobertura intelectual del comité que, en el plano de la maniobra política, ya está trabajando para derribar a la monarquía: Miguel Maura, Manuel Azaña, Niceto Alcalá-Zamora… El comité termina dando con sus huesos en la cárcel después de la intentona golpista de Jaca, pero sólo recibirá penas muy suaves.

Alfonso XIII, a la desesperada, intentó volver a la monarquía parlamentaria. El rey creía que para eso necesitaba a la izquierda y a los republicanos, así que intentó por todos los medios congraciarse con ellos. Decidió sustituir a Berenguer y buscó entre sus amigos, los políticos de la vieja situación, a alguien que pudiera presidir el Gobierno. Todos le dijeron que no: ni Romanones, ni García Prieto ni ninguno de los viejos cacicones de la Restauración. Hasta ese punto la monarquía había perdido pie. Sólo un hombre aceptó el encargo del Rey: el periodista y político Sánchez Guerra. Y lo primero que hizo fue acudir a la cárcel donde estaban Maura y Alcalá Zamora, los líderes republicanos, y ofrecerles entrar en el Gobierno. Éstos no aceptaron. Finalmente se constituyó un nuevo Gobierno encabezado por un almirante, Juan Bautista Aznar. Era el 18 de febrero de 1931. Una semana antes se había publicado el manifiesto de la Agrupación al Servicio de la República. La situación ya era irreversible.

ELECCIONES AL REVÉS:

El 12 de abril de 1931 se celebran elecciones municipales. Ganan claramente las candidaturas monárquicas. Los monárquicos vencen en 42 provincias con 22.150 puestos de concejal. Los republicanos y socialistas ganan en ocho provincias con 5.875 concejalías. Los republicanos han perdido y lo saben. Pero han ganado en las capitales de provincia y eso les da esperanzas para las próximas elecciones generales. Ninguno de ellos piensa que pueda hacerse con el poder al día siguiente. Los monárquicos, por su parte, han ganado, pero están aterrados al ver que las capitales de provincias están en manos republicanas.

A partir de aquí se desata una febril actividad entre bastidores, detrás de las cortinas. Hay tres fuerzas que empiezan a actuar a la vez. Por un lado, una parte de los republicanos decide agitar la calle: en el Ateneo de Madrid –centro de operaciones de la masonería- y en la Casa del Pueblo socialista en la capital se forman “espontáneas” manifestaciones que se dirigen hacia el Palacio de Oriente, residencia del rey, y la Puerta del Sol, portando pancartas y aireando un supuesto telegrama –en realidad, una intoxicación- en el que el Rey renuncia a la corona. La segunda fuerza que empieza a actuar es la de los propios monárquicos en rendición: el conde de Romanones, ministro de Estado, y el general Sanjurjo, director de la Guardia Civil, se acercan a los republicanos y presionan para que el rey abandone. Y la tercera fuerza es la decisiva: Miguel Maura, una de las cabezas del movimiento republicano, que empieza a maniobrar a toda velocidad.

En la casa del doctor Marañón, Maura y Alcalá Zamora se entrevistan con el Conde de Romanones. Éste les dice que el rey está convencido de que el país va a una guerra civil y que sopesa dejar el poder. La Corona está dispuesta a que haya cuanto antes elecciones constituyentes. Maura corre a ver a sus compañeros del comité revolucionario. Sin perder un minuto, se dirige al Ministerio de la Gobernación, en la Puerta del Sol, donde ya está la muchedumbre movilizada por el Ateneo y el PSOE. La mayoría de los líderes republicanos no se creen lo que están viendo. Azaña teme que en cualquier momento llegue la guardia civil y los meta a todos en la cárcel. Y la guardia civil llega, sí, en la persona de su jefe, el general Sanjurjo, pero no para detener al comité revolucionario, sino para ponerse a las órdenes del nuevo Gobierno. Los republicanos han ganado. Ese mismo día, Alfonso XIII se marcha. El 14 de abril, los socialistas Besteiro y Saborit proclaman por su cuenta la República desde los balcones del Ayuntamiento de Madrid. ¿Quién lleva a Besteiro al Ayuntamiento? Un jovencito llamado Santiago Carrillo, en el coche oficial de Saborit

NO ERA ESTO, NO ERA ÉSTO:

El discurso republicano, en boca de gentes como Ortega, se vestía con ropajes regeneradores: se proclamaba la República para salvar a la nación, remozar el país, resucitar la Historia de España. La monarquía había demostrado que ya no vale: es un régimen parcial, de facción, que no atiende a los intereses nacionales. Por eso hacía falta una República concebida como una gigantesca empresa histórica. El proyecto orteguiano era típicamente liberal. Había que establecer una separación clara de los poderes ejecutivo y legislativo. Quería implantar un Parlamento de una sola cámara, elegido por las regiones y asistido por comisiones técnicas. Aspiraba a construir una estructura regional (pero no federal) del Estado, en grandes provincias gobernadas por asambleas y gobiernos locales. Se proponía proclamar un estatuto general del trabajo, con sindicación obligatoria de los trabajadores. Apuntaba a adoptar una economía organizada, con cierto grado de planificación económica por parte del Estado, para construir un Estado social. Por supuesto, predicaba la separación de Iglesia y Estado.

Pero la “línea Ortega” no era la única en liza, e incluso puede decirse que era minoritaria. Al lado, y por encima de ella, estaba la posición mucho más radical que venía marcando Manuel Azaña, que hasta ese momento no había pintado gran cosa en la vida pública española, pero que desde la descomposición de la dictadura había empezado a cobrar enorme peso desde su tribuna en el Ateneo. Para Azaña, los cambios que España necesitaba tenían que afectar a la médula misma de la nación; se trataba de amparar una revolución “burguesa” como la que hizo Francia en 1789. Azaña no ahorraba vocabulario: “Demolición”, “Destrucción creadora”, etc. “Concibo la función de la inteligencia en el orden político –decía- como empresa demoledora. En el estado presente de la sociedad española, nada puede hacerse de útil y valedero sin emanciparnos de la historia. Igual que hay gente que hereda la sífilis, así España ha heredado su Historia”. España estaba enferma de su historia y Azaña se proponía acabar con ella, “extirparla como un tumor”. El programa radical de Azaña tenía desde el principio tres objetivos muy claros: acabar con la Corona, extirpar la religión y aniquilar al ejército.

No todo el ámbito republicano estaba en las posiciones de Azaña. Niceto Alcalá Zamora, por ejemplo, anunció solemnemente en la Plaza de Toros de Valencia el advenimiento de una República de derechas “bajo la advocación de la Virgen de los Desamparados y con la bendición apostólica del cardenal arzobispo de Toledo”, nada menos. De hecho, la Iglesia se mostró conciliadora desde el primer momento e incluso castigó a los prelados que se habían manifestado hostiles al nuevo régimen. Sin embargo, prevaleció el ala más radical y jacobina del movimiento republicano. En el mismo mes de mayo de 1931 comienza la quema de conventos. La II República distará de ser un régimen ejemplar.

¿Y qué fue de la Agrupación al Servicio de la República? Se disolvió entre manifestaciones de desencanto. Ortega y Gasset, publicó muy pronto, el 9 de septiembre de 1931, un artículo muy crítico titulado “Un aldabonazo” donde decía:

“Una cantidad inmensa de españoles que colaboraron con el advenimiento de la República con su acción, con su voto o con lo que es más eficaz que todo esto, con su esperanza, se dicen ahora entre desasosegados y descontentos: «¡No es esto, no es esto!» La República es una cosa. El «radicalismo» es otra. Si no, al tiempo”

El tiempo le iba a dar enseguida la razón. El mejor balance de la amarga experiencia de la II República fue el que hizo un ilustre liberal, Salvador de Madariaga, y decía así: “¡Qué bella era la República en tiempos de la Monarquía!”.

LOS PADRES DEL 14 DE ABRIL TERMINARON APOYANDO A FRANCO

RESEÑA de EL TERROR ROJO 
José Ortega y Gasset
, que había rubricado alguna de las sesiones más notables del parlamento republicano –es célebre su debate sobre el asunto catalán-, se apartó de la vida política a partir de 1933. Cuando comenzó la guerra civil estaba en su casa de Madrid. Allí recibió la visita de una escuadra de milicianos comunistas, armados con pistolas, que le presentaron un documento: era un manifiesto de apoyo al Frente Popular y condena de la sublevación militar. Ortega firmó bajo la amenaza de las armas y huyó inmediatamente al exilio: París, Países Bajos, Argentina, Lisboa…Durante la guerra no dudó en censurar a quienes, fuera de España, defendían al Frente Popular sin tener ni idea de lo que realmente estaba pasando en nuestro país. Ortega volvió a España reiteradas veces durante los años cuarenta hasta afincarse definitivamente en Madrid. No se le devolvió su cátedra madrileña, pero sí todos los haberes atrasados. El régimen de Franco le permitió crear un Instituto de Humanidades 
donde impartió enseñanza de manera privada hasta su muerte en 1955.

Gregorio Marañón abandonó también el Madrid del Frente Popular al ver su vida amenazada por los milicianos de la izquierda. Se instaló en París y allí permaneció hasta 1943. Volvió a España. Sus viejos discípulos, todos ellos en el régimen de Franco, le habían organizado un retorno triunfal: una conferencia magistral en el Paraninfo de la Universidad Complutense. Marañón se reincorporó a la vida docente como profesor de Endocrinología, que era su especialidad médica. En 1946 fue nombrado vocal del Pleno del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, organismo creado por el nuevo régimen. Pidió y obtuvo la creación de un Instituto de Endocrinología Experimental que, posteriormente, se integró en el Centro de Investigaciones Biológicas. Miembro de cinco reales academias, pasó el resto de su vida escribiendo y enseñando. Murió en 1960 siendo una de las personalidades más respetadas de la cultura oficial española.

Por último, el escritor Ramón Pérez de Ayala también abandonó el Madrid rojo. La República le había nombrado embajador en Londres en 1932, pero en junio de 1936, antes de que estallara la guerra, dimitió al ver la deriva revolucionaria del Frente Popular. Se exilió en Francia. Dos de sus hijos combatirán voluntarios en el bando nacional. Como Ortega, también Pérez de Ayala hablará a favor del alzamiento desde el extranjero: lo hizo en una carta abierta publicada en el Times de Londres. Sin embargo, tardará en volver a España. El régimen de Franco le nombró agregado honorario de la embajada española en Buenos Aires, pero la vida de Pérez de Ayala entró en un torbellino de reveses personales. En diciembre de 1954 regresó finalmente a Madrid. En la capital de España pasó el resto de su vida escribiendo regularmente en el diario conservador y monárquico ABC hasta su muerte en 1962.

Los tres firmantes del manifiesto de la Agrupación al Servicio de la República, Ortega, Marañón y Pérez de Ayala, terminaron abominando de la República y cobijándose bajo el régimen que cerró la calamitosa experiencia republicana.

By JOSÉ JAVIER ESPARZA

CARTA A UN 'MILLENNIAL' SOBRE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA

Decía Albert Camus que el mayor enemigo de la libertad es la mentira, tras la cual se anuncia la tiranía, y el tiempo que vivimos, en el que gozamos de amplias libertades formales, está presidido en cambio por una terrible forma de esclavitud marcada por la manipulación, la mentira descarada y lo que es peor, por el intento de algunos de imponer por ley una determinada visión de la historia, a gusto de una mayoría.

LA II REPÚBLICA: UNA FRUSTRACIÓN COLECTIVA DINAMITADA POR LA IZQUIERDA

RESEÑA de EL TERROR ROJO EN ESPAÑA
(...) 
Fueron unas elecciones municipales las que trajeron la II República. Aunque el escrutinio arrojó una derrota de los partidos republicanos en el conjunto de la nación, las grandes ciudades votaron mayoritariamente a los partidos republicanos, lo que unido a la adecuada planificación  y explotación del éxito por parte de éstos, previamente reunidos en el Pacto de San Sebastián, provocó la caída de la Monarquía y la proclamación de la República.

El 14 de abril fue un día de alegría colectiva. Se recibió a la República como símbolo de modernidad y de esperanza, pero esa alegría duraría un mes escaso, pues ya en el mes de mayo de 1931, la masiva quema de conventos e iglesias en gran parte de España ante la pasividad de la fuerza pública y de las autoridades, dio al traste con cualquier ilusión colectiva, al constatarse que la izquierda había decidido instaurar un régimen sectario hecho a su medida. Los ataques a la religión –que tuvieron su máxima expresión en la expulsión de la Compañía de Jesús en el año 1932 y la incautación de sus centros de enseñanza-  la aprobación de una Constitución laicista de inspiración claramente masónica en la que se declara que España es “una República de trabajadores de toda clase, que se organizan en régimen de Libertad y de Justicia” y la sustitución de la bandera rojigualda por la bandera tricolor -roja, amarilla y morada (reputando morado el pendón de Castilla en un error histórico)- expulsaron de hecho a una buena parte de los españoles del sentimiento republicano.

EL GOLPE DE ESTADO REVOLUCIONARIO DE 1934:
La evolución tumultuaria y anticlerical de la república provocó una situación inédita en las elecciones generales de 1933, en las que, en parte gracias al voto de las mujeres -recientemente reconocido pese a la severa oposición de la izquierda-  la derecha ganó las elecciones, aunque no se atrevió a formar gobierno, por lo que el Presidente de la República, el centrista Alcalá Zamora, encargó formar gobierno al partido radical de Alejandro Lerroux, con el apoyo parlamentario de la CEDA que había ganado las elecciones. La izquierda había configurado la República de forma sectaria y jacobina, de tal forma que sólo pudiese ser gobernada por  las fuerzas de la izquierda, con exclusión de la derecha a la que consideraban antirrepublicana.

Por eso, cuando en octubre de 1934, la CEDA le retira su confianza al gobierno centrista de los radicales de Lerroux y exige participación, incluyendo a tres ministros en el Gabinete, la izquierda, con importantes dirigentes del PSOE y la UGT, como Largo Caballero o Indalecio Prieto y con el apoyo de los anarquistas (Confederación Nacional del Trabajo, la Federación Anarquista Ibérica, y el Partido Comunista de España), decide dar un golpe de Estado. Aunque los principales focos de la rebelión se produjeron en Cataluña (donde Companys, Presidente de la Generalidad proclamó el Estado catalán) y en Asturias, donde tuvieron lugar los sucesos más graves, finalmente, la decidida actuación del gobierno, que no dudó en emplear el ejército y fundamentalmente a la Legión, consiguió sofocar una rebelión que dejó entre 2.000 y 3.000 muertos y que constituyó el germen y antecedente de la futura guerra civil.

LAS ELECCIONES DE FEBRERO DE 1936 Y EL FRENTE POPULAR:

Sofocada la rebelión y procesados y condenados sus principales cabecillas, la izquierda no dudó en utilizar todo su aparato propagandístico para magnificar la “represión” de las fuerzas militares sobre los elementos revolucionarios, provocando un clima de crispación y violencia en toda España que culminó con la disolución de las cámaras y la convocatoria de unas nuevas elecciones generales en febrero de 1936, en la que la izquierda, coaligada en torno al denominado Frente Popular obtuvo una victoria más que discutible sobre la derecha, dada la falsificación de gran parte de las actas –muy recientemente acreditada por un estudio riguroso y objetivo sobre el escrutinio– y el clima de coacción y violencia que la izquierda impuso en gran parte del territorio nacional.  El gobierno del Frente Popular no dudó el pisotear el estado de derecho, al liberar de las cárceles a los condenados por la revolución de octubre, prohibir partidos de la oposición y detener a sus líderes (como sucedió con Falange Española, acto que sería revocado finalmente por el Tribunal de Garantías Constitucionales en plena contienda) y sustituir de forma ilegal al Presidente de la República Alcalá Zamora, por el líder de Izquierda Republicana, Manuel Azaña, que de esta manera accedió a la Presidencia en una maniobra ciertamente ilegal.  A partir de ese momento, un clima revolucionario se apoderaría de todo el país, con persecuciones y cierres arbitrarios de diarios y partidos políticos.

Hay que reconocer que el líder socialista Francisco Largo Caballero (que hoy tiene una estatua en Madrid y su nombre adorna las calles en las principales ciudades de España), no escondía que la intención del PSOE era ir a la Guerra Civil e imponer una tiranía de corte soviético como en la URSS:

“Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos”.[1]

"La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución”.[2]

“La transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas… estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”.[3]

Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos”.
“Se dirá: ¡Ah esa es la dictadura del proletariado! Pero ¿es que vivimos en una democracia? Pues ¿qué hay hoy, más que una dictadura de burgueses? Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada. No ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? (Una voz en el público: ‘Como en Rusia’). No nos asusta eso. Vamos, repito, hacia la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia… nosotros respondemos: vamos legalmente hacia la revolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente (Gran ovación). Eso dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil… No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El 19 vamos a las urnas… Más no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas. ¿Excitación al motín? No, simplemente decirle a la clase obrera que debe prepararse… Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista”[4].

La subida al poder del Frente Popular supuso la quiebra definitiva del Estado de derecho en la República. Se decretó la amnistía de los condenados por el golpe de 1934, en su mayor parte, socialistas y separatistas catalanes, y una ola desbordada de violencia y la intimidación por parte de grupos radicales de izquierda se apoderó de las calles, provocando al poco tiempo la respuesta de grupos de derechas y falangistas creando un clima guerra-civilista de enfrentamientos y asesinatos de corte político todas las semanas. Las autoridades se vieron desbordadas por los grupos anarquistas y comunistas y se produjeron incautaciones de fincas y asaltos y saqueos a Iglesias y monasterios y otras propiedades privadas. La situación de excepcionalidad la dibujaron certeramente José María Gil Robles, líder del CEDA (Confederación Española de derechas Autónomas) y José Calvo Sotelo (Renovación Española) en el Congreso de los Diputados en la sesión plenaria de 16 de junio de 1936, cuya lectura del Diario de Sesiones recomiendo vivamente para pulsar el ambiente que se respiraba en las Cortes[5].

-Intervención de José María Gil Robles (CEDA)

«Habéis ejercido el Poder con arbitrariedad, pero, además, con absoluta, con total ineficacia. Aunque os sea molesto, Sres. Diputados, no tengo más remedio que leer unos datos estadísticos. No voy a entrar en el detalle, no voy a descender a lo meramente episódico. No he recogido la totalidad del panorama de la subversión de España, porque, por completa que sea la información, es muy difícil que pueda recoger hasta los últimos brotes anárquicos que llegan a los más lejanos rincones del territorio nacional.

Desde el 16 de febrero hasta el 15 de junio, inclusive, un resumen numérico arroja los siguientes datos:
Iglesias totalmente destruidas, 160. 
Asaltos de templos, incendios sofocados, destrozos, intentos de asalto, 251. 
Agresiones personales frustradas o cuyas consecuencias no constan, 215
Centros particulares y políticos destruidos, 69. Ídem asaltados, 312.
Asaltos a periódicos, intentos de asalto y destrozos, 33. 
Periódicos totalmente destruidos, 10.
Tentativas de atraco, 23. Atracos consumados, 138. 
Huelgas generales, 113. Huelgas parciales, 228.
Bombas y petardos explotados, 146. 
Recogidas sin explotar, 78 (Rumores)»
Muertos, 269

-Intervención de José Calvo Sotelo.
«España vive sobrecogida con esa espantosa úlcera que el señor Gil Robles describía en palabras elocuentes, con estadísticas tan compendiosas como expresivas; España, en esa atmósfera letal, revolcándose todos en las angustias de la incertidumbre, se siente caminar a la deriva, bajo las manos, o en las manos —como queráis decirlo— de unos ministros que son reos de su propia culpa, esclavos, más exactamente dicho, de su propia culpa…

«Vosotros, vuestros partidos o vuestras propagandas insensatas, han provocado el 60 por 100 del problema de desorden público, y de ahí que carezcáis de autoridad. Ese problema está ahí en pie, como el 19 de febrero, es decir, agravado a través de los cuatro meses transcurridos, por las múltiples claudicaciones, fracasos y perversión del sentido de autoridad desde entonces producidos en España entera.

«… España no es esto. Ni esto es España. Aquí hay diputados republicanos elegidos con votos marxistas; diputados marxistas partidarios de la dictadura del proletariado, y apóstoles del comunismo libertario; y ahí y allí hay diputados con votos de gentes pertenecientes a la pequeña burguesía y a las profesiones liberales que a estas horas están arrepentidas de haberse equivocado el 16 de febrero al dar sus votos al camino de perdición por donde os lleva a todos el Frente Popular. (Rumores.)

Pero tu ley de la turbamulta es la ley de la minoría disfrazada con el ademán soez, y vociferante y eso es lo que está imperando ahora en España; toda la vida española en estas últimas semanas es un pugilato constante entre la horda y el individuo, entre la cantidad y la calidad, entre la apetencia material y los resortes espirituales, entre la avalancha hostil del número y el impulso selecto de la personificación jerárquica, sea cual fuere la virtud, la herencia, la propiedad, el trabajo, el mando; lo que fuere; la horda contra el individuo.

«Y la horda triunfa porque el Gobierno no puede rebelarse contra ella o no quiere rebelarse contra ella, y la horda no hace nunca la Historia, Sr. Casares Quiroga; la Historia es obra del individuo. La horda destruye o interrumpe la Historia y SS. SS. son víctimas de la horda; por eso SS. SS. no pueden imprimir en España un sello autoritario. (Rumores.)

«Y el más lamentable de los choques (sin aludir ahora al habido entre la turba y el principio espiritual religioso) se ha producido entre la turba y el principio de autoridad, cuya más augusta encarnación es el Ejército. Vaya por delante un concepto en mí arraigado: el de la convicción de que España necesita un Ejército fuerte, por muchos motivos que no voy a desmenuzar… (Un Sr. Diputado: Para destrozar al pueblo, como hacíais.)

«… Sobre el caso me agradaría hacer un levísimo comentario. Cuando se habla por ahí del peligro de militares monarquizantes, yo sonrío un poco, porque no creo —y no me negaréis una cierta autoridad moral para formular este aserto— que exista actualmente en el Ejército español, cualesquiera que sean las ideas políticas individuales, que la Constitución respeta, un solo militar dispuesto a sublevarse en favor de la Monarquía y en contra de la República. Si lo hubiera, sería un loco, lo digo con toda claridad (Rumores), aunque considero que también sería loco el militar que al frente de su destino no estuviera dispuesto a sublevarse en favor de España y en contra de la anarquía…» (Grandes protestas y contraprotestas.)

Tras esta intervención, el Presidente del Consejo de Ministros, Sr. Casares Quiroga advirtió a Calvo Sotelo que le haría responsable de cualquier cosa que pudiera pasar en España, a lo que éste replicó con un bellísimo párrafo que sería el último que pronunciaría en el parlamento antes de ser asesinado:

«Yo tengo, Sr. Casares Quiroga, anchas espaldas. Su señoría es hombre fácil y pronto para el gesto de reto y para las palabras de amenaza. Le he oído tres o cuatro discursos en mi vida, los tres o cuatro desde ese banco azul, y en todos ha habido siempre la nota amenazadora. Bien, señor Casares Quiroga. Me doy por notificado de la amenaza de S. S. Me ha convertido S. S. en sujeto, y por tanto no sólo activo, sino pasivo, de las responsabilidades que puedan nacer de no sé qué hechos. Bien, Sr. Casares Quiroga. Lo repito, mis espaldas son anchas; yo acepto con gusto y no desdeño ninguna de las responsabilidades que se puedan derivar de actos que yo realice, y las responsabilidades ajenas, si son para bien de mi patria (Exclamaciones.) y para gloria de España, las acepto también. ¡Pues no faltaba más! Yo digo lo que Santo Domingo de Silos contestó a un rey castellano: «Señor, la vida podéis quitarme, pero más no podéis.» Y es preferible morir con gloria a vivir con vilipendio. (Rumores.) Pero a mi vez invito al Sr. Casares Quiroga a que mida sus responsabilidades estrechamente, si no ante Dios, puesto que es laico, ante su conciencia, puesto que es hombre de honor; estrechamente, día a día, hora a hora, por lo que hace, por lo que dice, por lo que calla. Piense que en sus manos están los destinos de España, y yo pido a Dios que no sean trágicos. Mida S. S. sus responsabilidades, repase la historia de los veinticinco últimos años y verá el resplandor doloroso y sangriento que acompaña a dos figuras que han tenido participación primerísima en la tragedia de dos pueblos: Rusia y Hungría, que fueron Kerensky y Karoly. Kerensky fue la inconsciencia; Karoly, la traición a toda una civilización milenaria. Su señoría no será Kerensky, porque no es inconsciente, tiene plena conciencia de lo que dice, de lo que calla y de lo que piensa. Quiera Dios que S. S. no pueda equipararse jamás a Karoly. (Aplausos.)»

Finalizada ésta intervención, la diputada comunista Dolores Ibarruri, más conocida como  “Pasionaria”, cuyo nombre aparece hoy en día en muchas calles de España, le gritó: “Este ha sido tu último discurso”.  

ASESINATO DE CALVO SOTELO Y ALZAMIENTO MILITAR DEL 18 DE JULIO:

Y la amenaza se cumplió, pues en la madrugada del 13 de julio un grupo de oficiales y guardias de asalto –en su mayor parte de la escolta del ministro socialista Indalecio Prieto– se presentó en su casa en un coche del Gobierno. Antes habían ido a por Gil Robles, pero este se encontraba de viaje, así que decidieron ir a por su segundo objetivo. Calvo Sotelo fue obligado a acompañarles. Antes se despidió de su mujer, sospechando lo que le esperaba. A la mañana siguiente, su cuerpo aparecería en el Cementerio de la Almudena (entonces “Cementerio del Este”) con dos tiros en la nuca que le habían disparado nada más salir de su casa desde el asiento trasero de la furgoneta de la Guardia de Asalto.[6]

Este crimen fue la gota que colmó el vaso y que precipitó la decisión de buena parte del ejército y de la sociedad civil no frentepopulista, de alzarse contra el estado revolucionario en que el Frente Popular había convertido la IIª República Española, un alzamiento que comenzaría en Ceuta y Melilla el 17 de julio y se extendería a toda España el 18 de julio de 1936. El fracaso de dicho alzamiento en las principales ciudades de España, provocaría una sangrienta guerra civil que duró tres años y cuyo análisis merece un capítulo aparte.

En definitiva, el 18 de julio de 1936 no se produjo ningún golpe militar “fascista”. En primer lugar, porque no fue exclusivamente militar sino cívico militar. En segundo lugar, porque el fascismo no tenía fuerza alguna en España y finalmente porque el alzamiento fue apoyado por todas las fuerzas monárquicas, tradicionalistas, la derecha parlamentaria, el centro (Lerroux) y la Falange (todos ellos llamados “fascistas” por la izquierda), que si inicialmente tuvo una influencia del fascismo, pronto la abandonó quedando tan sólo la influencia estética de dicho movimiento europeo.

Esta es la verdad, sin ambages, ni adornos. Muy resumida, pero todo lo que aquí he escrito es verdad. Pero esto no es, querido joven, lo que habrás leído en los textos de historia que has manejado hasta ahora, que están pasados por el tamiz del pensamiento único dictado por la izquierda, que ha reescrito la historia convirtiendo la II República en un paraíso democrático y el alzamiento del 18 de julio en una asonada golpista para acabar con la democracia urdida por Francisco Franco, precisamente, el ultimo general en unirse a la sublevación al comprobar, tras el asesinato vil de Calvo Sotelo por fuerzas gubernamentales, que no era posible la paz.  Pero la mentira tiene las patas muy cortas y al final, dentro de no mucho tiempo, la verdad triunfará. 

Por LUIS FELIPE UTRERA-MOLINA